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La especia mágica: Curiosas tradiciones sobre el azafrán


La especia mágica: Curiosas tradiciones sobre el azafrán

El azafrán, proviene de una delicada flor de color violáceo (conocida como “rosa del azafrán”) que en su interior alberga solo tres estigmas. Es ahí donde está su magia, ahí sus propiedades y esa especia que reyes y faraones adoraban. Para Cleopatra, era su mejor cosmético y ese polvo mágico con el cual elaborar conjuros de amor.


Alejandro Magno, por su parte, se bañaba en piscinas donde mezclaban agua con azafrán para curar sus heridas. Esta especia milenaria esconde en sus delicados estigmas propiedades maravillosas imprescindibles para el día a día, y para esas tareas más mágicas que se solían encomendar a los dioses en el pasado.
 
Estamos seguros de que te va a encantar conocer todas estas tradiciones asociadas al azafrán.
 
El azafrán, una especia seductora con gran tradición
 
El azafrán, o “saffron” en inglés, es esa especia que utilizamos para dar color a nuestras comidas, suele tener un precio algo elevado y es, sin duda, un elemento muy apreciado en gastronomía. La palabra deriva en realidad del árabe (za´fran), y se sabe que ya era utilizado en el año 2.300 a. C.
 
Pero veamos ahora qué nos cuenta la historia sobre su tradición, sobre sus secretos y propiedades.
 
El azafrán en el Antiguo Egipto
Los egipcios apreciaban enormemente esta especia. Solían cargar navíos enteros desde Grecia para que los faraones hicieran uso de él. ¿Quieres saber para qué lo utilizaban?
 
Cleopatra disponía de exquisitos cosméticos elaborados a base de azafrán. Le servían para lucir una piel más dorada y atractiva. También para decorar su mirada y para elaborar perfumes.
 
El azafrán se utilizaba, además, para realizar ofrendas a los dioses. Era un bien muy preciado con el que honrar a las deidades.
 
A la hora de embalsamar los cuerpos, el azafrán era un elemento clave. Se impregnaba en las últimas capas de lino a la hora de envolver el cuerpo, para que ese color amarillo simbolizara el color del sol.
 
El azafrán para los sumerios
 
El azafrán curaba la tristeza y la melancolía. Era una pócima mágica para el alma humana, mediante la cual, entrar en contacto también con las deidades.
 
Asimismo, se elaboraban originales ritos para atraer el amor. Bastaba con llenar una bolsita con azafrán para, después, colgarla al cuello, permitiendo así, que sirviera de atracción hacia la persona deseada.
También era habitual usar azafrán para tintar la ropa.
 
El azafrán para los griegos
 
Se sabe que en Creta existían gigantescos campos de azafrán. Era costumbre también que recolectaran sus delicados estigmas los muchachos más jóvenes de la región, para aportar así más vigor a esta especia “mágica”.
A los griegos les encantaba el azafrán para elaborar sensuales perfumes. Era habitual que los baños públicos se ambientaran con su olor, a la vez que el agua se mezclaba también con esta especia para tratar dolores musculares y artríticos.
 
El azafrán en Roma
 
Cuando una pareja se convertía en marido y mujer, era habitual que empezarán a teñirse la ropa con azafrán para simbolizar su unión.
 
¿Sabes que el azafrán se utilizaba también en esta época para teñir el cabello? Era común en los hombres. Las mujeres, por su parte, lo utilizaban como cosmético para pintar sus ojos.
 
Te sorprenderá saber también que, en la época de Nerón, se ordenó el edicto de perfumar con azafrán calles, baños, teatros, patios y vestíbulos, para que así, toda Roma oliera mucho mejor. Obviamente hemos de comprenderlo desde el punto de vista de un emperador perturbado, como lo fue Nerón.
 
El azafrán en la Edad Media
 
Como ya sabes, a lo largo de la Edad Media se sufrieron varias epidemias de peste muy virulentas. Los médicos recomendaron que, para purificar el ambiente de las casas y eliminar “las malas presencias” que traían la enfermedad, las personas debían quemar azafrán en sus chimeneas. Obviamente, algo así solo podían ponerlo en práctica las clases más altas, es decir, aquellas personas que podían permitirse el pagar esta especia tan delicada.
 
Como puedes ver, el azafrán es mucho más que una especia que da color a nuestros platos. En sus tres delicados estigmas se inscribe todo un pasado de leyenda y seducción. Era ese medio con el cual hablar con los dioses, invocar conjuros de amor, decorar el cuerpo o perfumar casas y ciudades.
 
A día de hoy, el azafrán sigue estando muy arraigado en el área del Mediterráneo, sirviendo como pieza esencial en su gastronomía. No obstante, queda muy claro que es mucho más que un simple colorante. Es un pequeño legado histórico lleno de curiosidades que merece la pena conocer.
 
Fuente: Mejorconsalud.com
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: 23/03/15
Fecha de publicación








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