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Lo que está sucediendo en Panamá, ya ha pasado antes. Quizá un poco más abrupto y con más tecnología disponible para difundirlo y agregarle sazón, pero estos dos últimos días viendo los sucesos con un cubo de popcorn en la mano, no podía dejar de pensar en que lo que estaba viviendo era un “deja vú”.
Los diarios y telediarios no dejan de hablar de la crisis política, el descalabro del gobierno, el fin de Martinelli, la debacle económica, el cisma del gobierno, el inminente golpe de Estado que viene, la dictadura militar que se avecina, la revolución armada contra el Presidente que está a la vuelta de la esquina, la tragedia financiera que nos va a arruinar, etc., etc., etc. Así como lo hicieron en su momento tambíen.
Recordé que esta no es la primera alianza que se rompe en el país. Durante nuestro primer gobierno post dictatorial, la alianza gubernamental se rompió igualmente y salió del Gobierno el Partido Demócrata Cristiano, a pesar que era el Partido que más votos había sumado en las elecciones, a pesar que era el partido que tenía mayoría de Diputados, a pesar que su líder Ricardo Arias Calderón, era una de las figuras más representativas de la lucha contra la dictadura de militar. Y el país siguió andando.
Igualmente recordé cómo en el gobierno de Ernesto Pérez Balladares, alias “El Toro” tanto por su apariencia como por su actitud, este Presidente era catalogado altanero, prepotente, alguien que hacía lo que le daba la gana, que era arrogante y que no escuchaba a nadie, inclusive intentó reformar la Constitución y poder reelegirse. Fracasó rotundamente. Más, luego fue sucedido por Mireya Moscoso y muchas personas terminaron por decir “mejor estábamos con el Toro, que por lo menos gobernaba”, o “es que para ser Presidente hay que ser prepotente como era El Toro”, etc. Igualmente decían esto de Martín Torrijos: “que no hacía caso a nadie”, “que gobernaba como le daba la gana dentro de un círculo cerrado”, “que hacía lo que el quería sin escuchar a nadie, especialmente a su Partido”. Así que prepotentes para algunos, locos para otros, ya hemos tenido en la Presidencia, y aquí estamos.
Luego escuché hablar de la situación en la Asamblea de Diputados y nuevamente me vino a la mente el Gobierno de Guillermo Endara, en el cual tuvo que enfrentarse a una Asamblea dominada por la oposición. También Mireya Moscoso tuvo más o menos una Asamblea en oposición, aún cuando tenía a su favor, aunque débil, el Pacto de La Pintada, que constantemente era declarado desecho y rehecho. Esto tuvo sus consecuencias pero el Gobierno siguió y el resto de los panameños sobrevivimos.
¿Qué sucederá ahora? Desde mi punto de vista es sencillo:
Así que calma y paciencia. No salga corriendo al supermercado a comprar agua embotellada y comida enlatada. No empiece a poner maderas en sus ventanas y puertas. No empaque sus maletas para salir corriendo al aeropuerto en cualquier momento. No corra al banco a sacar todo su dinero y meterlo debajo de la cama. No salga corriendo a comprar pistolas y municiones para protegerse del descontrol social que viene. Lo que acaba de empezar se llama “Rumbo a las elecciones Panamá 2014”. ¡A bailar!
Ibsen Alejandro Ávila
*He tratado de ser lo más imparcial posible en este escrito y no hablar mal de ningún partido o persona, tratando de exponer hechos sucedidos. Así como he tratado de no ofender a nadie con este escrito. Aún cuando jamás he borrado ningunas de las opiniones que se han expuesto a mis escritos, pido que se mantengan respetuosas y cordiales. Gracias.*